Siempre es el tiempo, tiempo para comer, tiempo para dormir, tiempo para cambiarse de ropa, tiempo para bañarse, tiempo para salir, tiempo para mirar… y últimamente tiempo hasta para respirar. jueves, 18 de agosto de 2011
Frasquito de Tiempo
Siempre es el tiempo, tiempo para comer, tiempo para dormir, tiempo para cambiarse de ropa, tiempo para bañarse, tiempo para salir, tiempo para mirar… y últimamente tiempo hasta para respirar. jueves, 12 de mayo de 2011
De regreso...

HOY VI
C.S.
jueves, 17 de diciembre de 2009
El adios???
No es de extrañarse que al día siguiente sólo quería seguir en la cama… sus ojos reflejaban la mala noche; un buen baño y de seguro me despierto, por lo menos eso pensó Gabriella. Para el momento en que salía de la ducha, se sentía más relajada y con ganas de seguir durmiendo.
El dilema fue, ¿qué hago, me quedo en casa?... No lo pensó más y se quedo en su lecho cayendo profundamente dormida. No había pasado más de media hora cuando el bendito teléfono la despertó y con un gesto de desagrado contesto la inoportuna llamada.
Para su sorpresa era Sebastián, ella quedo sorprendida de escuchar su voz nuevamente y después de tanto tiempo. Su nombre en sus labios era música, Gaby le dijo y fue suficiente para que ella ya no supiera que hacer o que decir, Gaby volvió a decir y sus manos temblaban al sostener el auricular.
La emoción seguía latente durante la breve conversación que prácticamente fue sólo para citarla más tarde, cosa que Gabriella no había esperado que Sebastián hiciera pero que sin lugar a dudas acepto con una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando Sebastián colgó el teléfono, Gabriella aún se quedo pegada al aparatillo asimilando la llamada e imaginando la hermosa sonrisa de Sebastián, tan perfecta, capaz de iluminar todo su mundo, capaz de enamorarla una y otra y otra vez.
Un par de horas antes de la cita, Gabriella ya estaba bañándose con delicadeza, secando su piel con suavidad y perfumando su piel con una de las lociones favoritas de Sebastián. Se recogió el cabello, vistió algo cómodo y bonito, se arregló, perfumó y puso en su cartera lo que necesitaba, por ultimo se sonrió al espejo y salió rumbo a su cita.
Se encontraron en un café no muy elegante pero si lo bastante acogedor en su aspecto algo rústico y a media luz. Ambos sonreían algo nerviosos sin saber como saludarse, darse la mano o un beso en la mejilla. El rostro de Gabriella aparentaba tranquilidad pero sus ojos brillaban más que cualquier estrella en el firmamento y el de Sebastián... ahhh Sebastián, lucía mas bien confundido... quería hacer algo pero se reprimía y desviaba la mirada, de cuando en cuando sonreía deslumbrando a Gabriella que sentía que el aire le faltaba.
Tomaron una botella de vino tinto mientras conversaban, ambos ya no temblaban, ahora la conversación sólo fluía tan natural como solía ser. Ambos reían ya sin miedo a nada, hacía mucho tiempo que Gabriella y Sebastián no sentían tanta felicidad.
Cuando se levantaron Sebastián la tomo de la mano mientras caminaban hasta llegar al departamento de Gabriella. Ahí ambos perdieron la noción del tiempo ambos muy juntos sintiendo como respiraban y el latir acelerado de sus corazones… pasaron varios minutos hasta que Sebastián se inclinó a besar con pasión los labios de Gabriella.
Cuanto tiempo pasó… fue mucho tiempo luego de eso. Aunque ambos sabían que sólo sería esa noche, que aquello no significaba que volverían a escribir juntos de nuevo una perfecta historia.
Gabriella despertó con el aroma de un perfume que ella muy bien conocía o simplemente era su imaginación que le gastaba una broma pesada.... de cualquier manera abrazó con fuerza su almohada y siguió durmiendo, quería que el aroma de Sebastián quedara impregnado en ella o en sus recuerdos por ultima vez.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Amigos lejanos
Hoy revisando algunos CDs solo por hacer algo más que estar tirada en la cama viendo algún aburrido programa de TV, encontré un CD que hace mucho tiempo no había escuchado. Más o menos un par de años??? Que es más o menos es el tiempo que he dejado de verte.
Se supone que la amistad es algo que aún dormida puede seguir, pero como extraño aquellas conversaciones interminables… ahhh que bonitos son algunos recuerdos, no?. He puesto el dichoso CD, único, con una mezcla que sólo es para mi… The Killers, Cold Play, Savage Garden, Life House, Steve Wonder, entre muchos otros más.
Hace poco supe que estas bien, trabajando como siempre según sé. Creo que al final eso es lo importante, saber que los amigos y las personas queridas para nosotros, están bien, lejos o cerca… pero bien.
No es de extrañarse dejar de ver a ciertos amigos, pasa incluso con los novios entonces más fácilmente puede pasar con los amigos, algunos de ellos tienen un camino algo diferente al nuestro y se entiende la distancia, se entienden las prioridades, se entiende casi todo… menos la ingratitud.
En algún momento supongo nuestros caminos se volverán a cruzar… no preguntaré que sucedió, sólo me alegraré de verte. Desde lo más hondo de mi ser deseo siempre poder estar presente de una u otra forma para mis amigos y firmo con un abrazo imaginario mi promesa de que siempre podrán contar conmigo.
jueves, 2 de julio de 2009
Respirando pureza
Hace ya algunas semanas cuando el cielo aún no terminaba de clarear y cuando medio lima todavía dormitaba salí de casa con una casaca gruesa y con mi mochila de siempre rumbo a Ica. Cuando partimos ya habían dado las 6 pero aún estaba algo oscura la mañana, algo muy típico de las mañanas de invierno limeñas. Me acomodé junto a la ventana con la mejor disposición para disfrutar del “full day”.
A una hora y media de viaje ya el ambiente comenzaba a cambiar, ya no se veían los grandes edificios y poco a poco estábamos saliendo de la capital. El aire aunque aún frío se sentía menos congestionado y al paisaje un poco lúgubre por la densa neblina se volvía agradable al paso de los minutos.
Mientras miraba el cambio de paisajes y poco a poco también del clima, decidí comer un sandwich de jamón y queso, con un jugo de manzana de esos que vienen en cajita. De hecho todos estábamos haciendo lo mismo, fue el desayuno que la empresa de tours nos había brindado y el cual fue muy bien recibido.
A un poco más de tres horas llegamos a Ica, bajamos de la movilidad, estiramos las piernas y dejamos que nuestros pulmones respiraran el aire fresco del mar libre de monóxido. No tardamos en colocarnos en fila para subir a una agradable lancha que nos adentraría en las hermosas Islas Ballestas. Ya una vez ubicados en nuestros asientos nos colocamos los respectivos chalecos salvavidas de un color naranja chillón; si no hubiera sido por mi seguridad no me habría puesto; me sentía inflada e incómoda hasta para sentarme en un inicio, pero luego ya de unos minutos y viendo que todos lucíamos exactamente igual de cómodos me olvidé casi por completo de ese asunto.
El viaje en lancha inició, y el viento frío disfrutaba desordenando nuestros cabellos y queriendo apoderarse de nuestros gorros. El sol ya había salido aun sin mucha fuerza y el mar se extendía espléndido ante nuestros ojos. La lancha se detuvo brevemente para observar unos juguetones delfines que divertidos seguían su propio camino. Costó un poco poder sacar alguna imagen de ellos, que aparecían y desaparecían para volver a aparecer metros mas adelante.
Retomamos nuevamente la velocidad y nos dirigimos cada vez más adentro, los islotes lucían abarrotados de aves alegres y algunos de lobos marinos que se veían como aterciopelados a la luz del sol. Las cuevas oscuras le daban cierto aire de misterio a nuestro recorrido. A lo largo de nuestro paseo sentimos como el sol ya estaba en su máximo esplendor y ahora si que quemaba, agradecí haberme puesto bloqueador, llevar lentes oscuros y gorrito; si yo se que suena un poco exagerado pero un noventa por ciento de nosotros lucía un aspecto similar a mi.
Por fin llegamos al tan esperado Candelabro y luego de observar su majestuosidad de tomar fotos por doquier y disfrutar de cada espacio de tiempo que la magnifica naturaleza nos brindaba, regresamos a una velocidad media con el viento bailando con mis rulos y el agua salpicándome cuando la lancha conseguía mayor velocidad.
Después de un par de horas mas o menos llegamos a tierra nuevamente, con agilidad salí de la lancha y tras caminar un breve trecho me senté a orillas del mar para despejar mi mente y prepararme para lo que seguía del viaje.
viernes, 15 de mayo de 2009
Yo soy Gabriella

Mi nombre es Gabriella y desde niña he sido mimada y engreída, con el tiempo eso no ha cambiado mucho, mucha gente opina que inspiro ternura. Cierto o falso es algo que a veces he tratado de cambiar.
En ese ínterin, en lugar de cambiar mi dulce imagen por otra menos dulce, terminé por mirarme al espejo y ver una imagen tan falsa como la fantasía misma. No me gustó en lo que me había convertido. Llegué a entrar a mi habitación y mirar los muñecos que había coleccionando como ajenos. Tuvo que aparecer un ser bastante siniestro en mi camino y al que intenté acercarme para recién ahí poder despertar.
lunes, 12 de enero de 2009
Para ti...
Esta semana he tenido la grata sorpresa de saber que algunas personas están pendientes de esta página y fue profundamente satisfactorio para mi. Gracias a todos por eso y también a ti Gian Luca por no sólo leerme si no tenerme en tu página principal y animarte a dejar comentarios. Es grato saber que mis amigos le han tomado interés a este espacio muy mío.
En lo que a mi respecta, resumiré algunas cosas de importancia. Pase una Navidad bastante alegre, en familia. Para mi, navidad es una fiesta en la que también hacemos una ceremonia de acción de gracias por todo lo recibido; además, ese día cada uno de nosotros se encarga de hacer algo para la cena, lo cual resulta algo peligroso si alguien no ha desarrollado sus dotes culinarios, afortunadamente el milagro navideño siempre esta presente ese día…algo más por que agradecer. Después llego año nuevo y admito que es el primer año nuevo luego de haber cumplido la mayoría de edad que paso también con la familia. No puedo quejarme por que no la pase mal, al contrario he tenido tiempo para compartir momentos con mis seres queridos que muchas veces no tengo. He llegado al punto de estar tan ocupada en mis asuntos que he descuidado en gran manera la vida familiar que tanto me gusta.
Luego de eso no hay mucho que contar sobre mi, he seguido con mi vida, aunque debo confesar que este año me ha tocado recordar… he pasado recordando varios pasajes de mi vida, estoy en mi etapa reflexiva diría yo. Estoy más callada y me he tomado el tiempo para escuchar más a mi entorno y con eso no sólo me refiero a personas. Raro en mi ya que callada no soy; soy muy comunicativa pero siento que mis palabras este tiempo ya no fluyen tanto y muchas veces teniendo mucho que decir.
Por ahora debo decir hasta pronto…. Una vez más, gracias por estar pendientes de mi.
Gabriella
El final que nunca llega
Luego Sebastián volvió la mirada al cuerpo semidesnudo de Gabriella, la tersura de su piel y su quietud, atraían a Sebastián una vez más a su lecho, quien dejo la ventana para ir junto a Gabriella; se recostó junto a ella estremeciéndola con la frialdad de su cuerpo, el la abrazo y beso su frente, ella volvió a estremecerse y abrazo a Sebastián, queriendo abrigarse y abrigarlo también a el, queriendo amarlo, queriendo descansar en sus brazos protectores.
Ambos no tardaron en ceder ante el cansancio y dormirse profundamente por un par de horas más hasta que Sebastián volvió a despertar buscando más que acariciar la desnudez de su amada, beso cada poro de su piel para terminar en sus labios; Gabriella volcó toda su pasión en cada beso, en cada caricia, arañando la espalda de Sebastián que no hacia nada por detenerla.
Cada segundo amándose era eterno, los dos se habían sumido en un intercambio de placer, amor y pasión; olvidándose del resto del mundo, olvidando hasta la hora y que más tarde tenían que levantarse temprano para ir a trabajar. Sebastián se deleitaba con cada gesto de Gabriella, ella solía expresar tanto con toda su piel. Sebastián expresaba tanta ternura, era tan dulce, más dulce aún que los chocolates que a Gabriella tanto le gustaban.
Sin darse cuenta ya ambos dormían abrazados y con una ligera sonrisa de encontrarse el uno con el otro, de compartir un momento más, de dedicarle un segundo más a su amor.
A la mañana siguiente, Sebastián se levanto y acaricio levemente un espacio vacío, junto a él una almohada fría y un sueño o bien un recuerdo aún caliente y tan fresco que daba la impresión de que Gabriella entraría balanceándose tan provocativamente por la puerta del dormitorio, mas la mañana siguió y el frió y la desazón ahora recorrían y oprimía el corazón de Sebastián y a la lejanía también de Gabriela que una vez más acaricio en el aire el nombre de su siempre amado Sebastián.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Inocentes reuniones
Ya no es un secreto que nuestras reuniones de “only girls” es un destape total de verdades ocultas… admito que somos tremendas en grupo, no hay quien se escape de ser nombrado en algún momento de la conversación.
Se inicia con algo suave pero conforme pasan los minutos la conversación se vuelve picante y cuanto más picante mejor. Nosotras somos un grupo de cinco chicas que de cuando en cuando nos reunimos con la sana intención de vernos y saludarnos.
Si así es….. sana intención, pero en la intención murió el payaso, y siempre la mas desinhibida de nosotras inicia contándonos una que otra novedad o secretito casi bien guardado. Los temas que mas nos gustan son los temas relacionados al sexo, intercambiar experiencia… si la hay o tomar nota de ciertas cosas … si no la hay.
Muchas de esas inocentes reuniones se han dado en mi casa y mi madre siempre me dice: “ustedes cuando se reúnen no parecen sólo cinco chicas, son tan bulleras que parece que medio barrio estaría en la sala”

Muy aparte de comentar de las carencias o atributos que podamos encontrar en ciertos temas de conversación… esto nos sirve de catarsis, un desahogo de ciertas cosas, dudas que llenan nuestras mentes y quien mejor que otra chica para entender lo que pasamos. Considero que reuniones como estas me han ayudado muchas veces a tomar una decisión con respecto a ciertos temas o a darme cuenta que cosas estoy haciendo mal.
Ya saben chicos cuidado con nuestras inocentes reuniones de chicas … no hacemos nada malo pero si ustedes lo han hecho seguro serán indiscutiblemente un buen tema para nuestras “inocentes” reuniones.
El arte de comprar

Existen hombres de todo tipo, unos con un muy buen gusto pero con poca paciencia para comprar y otros que no tiene ni lo uno ni lo otro, escogen lo primero que creen le gustara a la fémina en cuestión.
Comprendo que no todo lo fino esta al alcance de nuestras manos pero siempre están los detalles pequeños y de buen gusto. Fíjense en lo que más o menos usamos, lo colores que nos gustan y si no están seguros indaguen un poquito. Salgan con ella a alguna tienda y observen que le emociona más. Si yo se que algunas cosas son imposibles de obtener …solo obvien algunas partes.
No dejen pasar esos posibles “ay que bonitos aretes tiene esa chica” o el típico “como me gustan ese tipo de bolsos”. Muchas veces esas palabras son claves para saber hacia donde dirigir nuestros obsequios. Al igual que ustedes nosotras también sufrimos al buscar algo adecuado para regalarlos, solo que nosotras contamos con algo que se llama paciencia.
A decir verdad hay ciertas épocas del año en donde comprar es toda una lucha, una travesía donde el más hábil consigue lo mejor y la paciencia se vuelve el don más preciado. Las mujeres tenemos ese don, ese arte de comprar y no morir en el intento.
Particularmente no me gusta las aglomeraciones es por eso que con tiempo voy viendo mis opciones de regalo. Lamentablemente no siempre tenemos el tiempo a nuestra disposición pero siempre está el regreso a casa o algún tiempo en que salimos a almorzar y es dónde yo particularmente aprovecho para dar una miradita a los mostradores.
Soy de la idea de que las cosas hechas con cariño y no por cumplir se notan en los obsequios o por lo menos las chicas notamos eso. Por eso les recomiendo paciencia y el consejo de una buena amiga, madre o hermana para disipar cualquier duda existente… es importante también tener en cuenta nuestra personalidad ….yo soy feliz con todo lo que cortésmente me ofrezcan… aunque… un perfume o un lindo bolso nunca está demás....
sábado, 11 de octubre de 2008
Odio amarte
mas dejas en pedazos mis ilusiones al sentir tu frialdad
Tus pasos me alejan como polos opuestos
y trato inútilmente de ir a tu encuentro
En el brillo de tus ojos me miro y voy amándote poco a poco
pero tus ojos se cierran y una vez más me condenas a vivir sin ti
Me buscas cuando no quiero verte,
me abrazas cuando quiero odiarte
Con un beso hechas todo a perder e irremediablemente
caigo nuevamente en tu dulce embrujo.
Y seguiré amándote y seguiré odiándote hasta librarme de tu encanto
o hasta lograr envolverte en mi locura.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Ausente
No tardó en escuchar el crujir que unas pisadas hacían al contacto con las hojarascas propias de ese lúgubre bosque. Gabriella estaba sumida en desesperación. Los pasos se acercaban cada vez más y la luz de una lámpara la buscaba entre los arbustos y otros árboles. De pronto ya no vio ninguna luz, había quedado a merced de las tinieblas y en un silencio sepulcral, su corazón disminuyó ligeramente sus latidos pero casi se le sale del pecho cuando unas heladas manos la cogieron de uno de sus tobillos… “Ahhhhh”
Gabriella despertó y bruscamente se incorporó de su cama, miró a su alrededor un poco desubicada. Su habitación estaba a media luz, sus cortinas corridas y una joven mujer vestida de blanco dormía en su sillón junto a su cama. Con voz apagada llamó a su madre y la joven se despertó asustada y algo alentada de ver a Gabriella.
La muchacha salió de prisa ante la sorpresa de Gabriella para regresar minutos después con su madre. La señora abrazó cálidamente a la delgada y débil Gabriella que lucía ojerosa, sudorosa y un poco más pálida de lo usual. Eran apenas las 6 de la mañana y según su madre explicó, Gabriella había tenido una fuerte crisis de migraña que la había dejado inconciente.
Gabriella sufría de estos intensos dolores de cabeza; sin embargo, hacía mucho tiempo atrás que no había tenido una crisis tan fuerte; esta vez su crisis había sido de tres días, tres largos y tediosos días para sus allegados, que miraban apenados como la joven había quedado dopada por la gran cantidad de píldoras administradas.
Tanto había sido la preocupación de su madre que no dudo en contratar a una enfermera para que vigilara sus sueños y para que la asistiera ante cualquier eventualidad. La muchacha era un poco mayor que Gabriella y parecía haber compartido aquellas malas noches junto con ella.
Gabriella se sentía mareada al dar sus primeros pasos luego de tres días inconciente y fue obligada a volver a la cama. La enfermera muy amablemente se ofreció a llevarle un desayuno ligero antes de marcharse. Se despidió de Gabriella quien sólo quería dormir, alejó su desayuno, aún no sentía apetito.
Esta vez los sueños de Gabriella fueron dulces y cálidos, unos ojos cafés y una sonrisa amplia y sincera la acompañaban, su rostro no era familiar pero su voz…ahhh, inconfundible sin duda…su ángel guardián aún cuidaba de ella.
sábado, 27 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Capítulos que se cierran
Aún medio dormida entro en la ducha y dejo fluir el agua caliente sobre ella; era su manera de relajarse y decirle hola al nuevo día. Entro en su habitación y se vistió bastante formal, cogió algunos papeles y direcciones que la noche anterior había acomodado mientras sus pasos la dirigían al comedor. Los nervios habían hecho de las suyas ahuyentando su usual apetito.
Ya habían dado las 8 y 30 en el viejo reloj que colgaba desde hace muchos años en el mismo lugar y junto a los mismos cuadros antiguos de alguna ciudad europea desconocida para ella y pintada por alguien quien no logro inmortalizar su nombre en los textos de historia.
Cogió el bolso azul que su madre le había prestado y un fólder con papeles en blanco y negro donde se resumía en un par de hojas prácticamente toda su vida hasta aquel entonces. Al cruzar el umbral de su casa recordó que no había sacado las suficientes copias a sus documentos que acompañarían su hoja de vida y medio a regañadientes cambio su rumbo a la librería más cercana.
Lamentablemente el tiempo no perdona y su reloj ahora ya marcaba las 9 de la mañana. Cogió el resto de papeles y enrumbo a la primera dirección que tenia en su pequeña lista. Camino por varios sitios, unos más bonitos que otros pero todos más o menos cercanos. Gabriella había decidido que no quería trabajar en lugares lejanos a su hogar, lo que reducía grandemente sus alternativas. Revisó su lista de 5 lugares y ahí estaba el último. Los Laureles decía, caminó algo cansada hasta llegar a la dirección anotada. Subió mirando su figura tras los espejos del estrecho ascensor hasta legar a un décimo piso. Entró tímidamente a una pequeña salita de un par de cómodos sillones y en dónde un joven amablemente recepcionó sus documentos, una vez más salió con la esperanza de que la llamarían.
El camino a casa fue tranquilo, aunque Gabriella se había inmerso en un incómodo silencio, en su mente divisaba cada uno de los lugares a los que había visitado y se preguntaba en cual de ellos irá a parar o tendría que seguir semana tras semana buscando en uno y otro lugar. Ya en casa su madre la esperaba con el almuerzo recién servido y con miles de preguntas que aturdían a Gabriella. Después de contestar algunas preguntas y obviar otras subió a su habitación. Volvió a ducharse, se colocó su pijama azul, encendió la televisión y se dejó caer torpemente sobre su cama y en un “que será de mi” se quedo dormida.
En su profundo sueño un sonidillo se metía incesante en su subconsciente para traerla nuevamente a su habitación con el timbrar del teléfono por compañía. Se levanto de un salto hacia el teléfono y para su gran sorpresa mañana a primera hora ya tenía una entrevista. Su largo y tediosos paseo de la mañana había dado su primer fruto.
Gabriella durmió apaciblemente aquella noche a pesar de su nerviosismo. A la mañana siguiente se levantó animosa, comió rápidamente lo que pudo y salió en busca de su destino.
Llegó cinco minutos antes de la hora pactada y espero otros quince antes de ser atendida. Al finalizar la entrevista Gabriella salió con una sonrisa de oreja a oreja. Había conseguido empleo después de algunos meses de encontrarse estirando cada centavo que le quedaba.
Aquella noche antes dormir contó emocionada que ya había conseguido un empleo, en su cabeza visualizaba que vestiría al día siguiente y como haría con sus clases de la universidad. Resultaba quizá algo apretado el horario pero no tenía otro remedio. No siempre las cosas resultan sencillas para algunos. El nuevo día por fin le sonrió con su cielo nublado y con una llovizna propia de las limeñas mañanas de invierno.
Era su primer día en aquella oficina y se sentía un poco ajena aún; las explicaciones dadas por algunas personas eran tan rápidas que apenas lograba captar la mitad de lo que decían, el resto tenía que averiguarlo por ella misma. De pronto ya tenía una relación bastante amplia de obligaciones de una y otra persona. Gabriella quería agradar a todos y se esforzaba en vano por hacer varias cosas al mismo tiempo; digamos que su primera mañana no resulto como ella había esperado. Una y media de la tarde y por fin pudo subir a una pequeño ambiente acondicionado como una cocina comedor. En silencio se sentó con el almuerzo que su madre devotamente se había levantado a prepararle. Siempre había sido así para Gabriella y ese día no era la excepción. Mientras ella escarbaba el arroz pensativa por como le había ido, entro otra joven delgada de cabello negro ondeado que le sonrió amablemente.
- Me muero de hambre – Comento la desconocida con un gesto de complicidad
- Yo también aunque me siento nerviosa – Contestó Gabriella devolviéndole la sonrisa
- Me imagino, como es tu primer día, pero tranquila – Culminó la joven mientras se sentaba junto a Gabriella.
Para la tarde Gabriella ya había entablado una amistad con Claudia. Ambas habían congeniado tan bien que sentían un cierto apoyo al estar juntas. Hora de salida, Gabriella cogió su morral y tan de prisa como pudo salió de la oficina rumbo a su universidad.
Las primeras semanas habían resultados agitadas pero ya se había acostumbrado al ritmo, aunque luego el agotamiento le jugaba una mala pasada en sus clases de primera hora, en las que solía quedarse dormida y despertaba sobresaltada ante un puntapié en su carpeta o ante la voz de algunos de sus tutores.
Los días en la oficina, por otro lado, resultaban en su mayoría agradables, aunque muchas otras su genio impulsivo la hacían perder los papeles. Afortunadamente, Claudia había resultado una gran amiga y un estupendo apoyo para ella. Algunos días parecía que el trabajo terminaría con Gabriella, tenía un cúmulo de actividades que parecían no acabar por más que se esforzaba.
En ocasiones tuvo que faltar a sus clases para terminar algún informe importante que tenía pendiente. Otras tantas no asistía sólo por que el agotamiento no le permitía mantenerse completamente receptiva a lo que le decían.
No faltaron momentos en los cuales deseaba con toda el alma dedicarse a una sola cosa como muchos de sus amigos, estudiar en este caso, esa era su prioridad y le resultaba tan difícil muchas veces terminar de leer las separatas o libros pendientes. Más de una vez, sólo leía la introducción, algo de la mitad, la parte final y la conclusión; muchas veces le dio buen resultado pero otras no tenía ni idea de las respuestas que pondría en sus controles de lectura.
Los días no hubieran sido tolerantes de no ser por Claudia que le daba ánimo y le daba un toquecito de alegría a su ocupada vida.
Pero como todo en este mundo tiene un final y Gabriella no estaba exenta a esta regla y los días en su trabajo ya habían llegado a su fin y con tristeza tuvo que decirle adiós a todo lo que conoció en ese lugar, a los estresantes días, a los días de poco trabajo, a los días felices y a los que deseaba olvidar. Cuando le contó la noticia a Claudia, ella se puso a llorar junto con Gabriella, ambas sabían que se distanciarían mucho pues sus caminos eran diferentes ahora y Gabriella tenía una vida muy ocupada.
Aún así conversaban de cuando en cuando y el cariño y los buenos recuerdos quedaron arraigados en sus memorias. Este fue una etapa más para Gabriella, una de sus tantas historias.
Criatura celeste
mi divino sueño que ha tomado forma de ángel
La luna ya no es más mi inspiración y su plateado
brillo mengua con tu presencia,
esconde su coqueto rostro, celosa de tu grácil e infantil belleza
Tus huellas en la arena son tan perfectas que el mar extiende sus
bravíos brazos y se los lleva consigo como quién encuentra
un tesoro.
Despierto con el exquisito aroma que dejas cuando el viento osa
abrazarte y deleitarse con el encanto de tus formas.
Mas tú eres libre ahora, como una hoja caída del árbol más
perfecto y bello y viajas libre mecido por el aire que se niega
dejarte caer por completo de aquellas ramas.
Buscarte es sólo encontrar espacios tan vacíos que me obligan
a seguir tus huellas de viajero celeste hasta algún día
volver a verte y descansar plácidamente en la calidez de tus brazos.
Falsa realidad, sueño verdadero
un sueño hermoso que me regresa a la vida,
una falsa realidad que me confunde hasta la locura.
No comprendo la vida fuera de este sueño,
no tiene sentido vivir en el mundo real, sin sueños
sin ilusiones, sin vida.
Amo mi sueño por que es mi vida, no quiero regresar
quiero quedarme en el abstracto e iluso mundo de mi soñar
aquí soy feliz, aquí puedo vivir.
Oculta en el engaño de una vida adaptada a una ilusión
en el helado y oscuro escenario que da calor a mi vida
en una felicidad irreal.
La inexistencia de lo aparente se vuelve verdadero
tan sólo al tocar el borde de mis dedos, llegando hasta mis ojos
cubriéndolos con una densa bruma.
No puedo mirar de frente por que ofuscaría mis sentidos y quizás
podría despertar y chocaría con una muralla dura de verdades
que me azotarían hasta verme hecha trizas.
Donde cada partícula mía desearía y suplicaría no haberse
dado cuanta nunca de que su realidad era nada más que un sueño
Y en donde mis últimos suspiros serían aún para ti siendo lo único
real que queda.
Mi muerte
No sabrás nada de mí y será como si jamás hubiera existido, me buscarás seguramente pero en vano será.
Ya no verás mi sonrisa dándote la bienvenida a los lejos, no tendrás mis abrazos pues me habré marchado eternamente.
Mis besos no serán más tuyos, extrañarás mi aroma en tus manos y en tus vestiduras y rogarás al cielo por mi retorno.
No dormirás ya jamás con tranquilidad pues la culpa te perseguirá cual verdugo a su presa y buscarás mi mirada en ojos ajenos pero no hallarás ni rastros.
Besarás mi nombre cada fría tarde de invierno y extrañarás mi calidez y mi aliento en tu espacio, en tu ser.
Morirás como yo he muerto buscando tus manos y sin hallarlas, morirás deseando retroceder el tiempo.
Buscando ser otra
Sandra no decía nada, todo lo callaba, vivía su tristeza en silencio, fingiendo día a día su sonrisa, respondiendo con alegría un saludo, reprimiendo aún en la soledad de su alcoba cientos de lágrimas que morían por brotar.
Sus pies se sentían cansados ya de caminar y la agonía flagelante de la desdicha se estaba apoderando lentamente de su ser, como una lúgubre sombra que consumía todo rastro de luz existente.
Ya en casa sentose en silencio pensando en Gonzalo, en cuanto lo amaba y en que a él parecía no importarle mucho, sentía que él no valoraba ese sentimiento puro de entrega y desinterés. Pensaba en que muchas veces sólo respondía a su afecto con una rauda sonrisa que se esfumaba cual estrella fugaz.
De pronto su rostro se encontraba empapado mientras sus ojos miraban sin mirar, sin parpadear, tan sólo dejando escapar su dolor transformado en gotas salinas que empapaban sus mejillas y rodaban hasta caer al piso una tras otra.
Todo lo que deseaba era estar sola, dormir y olvidarse de todo, despertar un día transformada en otra, como una crisálida transformada en mariposa. Esa noche Sandra llegó a la penosa conclusión de que jamás sería feliz sólo siendo ella.
Su alma envenenada por la amargura convertía en trizas todo lo que ella conocía por bello, aún Gonzalo no se escapaba de esta realidad y sin embargo el podría haber revertido su actual realidad.
La pobre Sandra ya no vivía, simplemente agonizaba en silencio.
martes, 26 de agosto de 2008
En el olvido
Parecía como si llegando a la ventana y observando el apacible paisaje podría recordar aunque sea sólo pasajes de una vida pasada; pero sólo era la ilusión, la esperanza de que eso sucediera. El la observaba pero parecía ser casi invisible ente los ojos de aquella extraña princesa encantada, no sabía que hacer para despertarla de su trance, la desesperación, como el goteo incesante de una cañería carcomía muchas veces su alma.
Cada tarde después del trabajo él caminaba lentamente como tratando de encontrar una respuesta a sus interminables cuestionarios, a veces se quedaba viendo una florería y decidía llevarle un ramo de alguna flor, no importa que no sea su favorita sólo quería alegrarla por un instante o dos. Para su pesar, todo era en vano, no parecía ni siquiera inmutarla la hermosura de las flores, no la conmovía acaso que aquel apuesto caballero la fuera a visitar casi todos los días?, ¿qué pasaría si no fuera a visitarla más?... las preguntas fluían como sabia de los árboles para caer y consumirse en algún instante.
La niña seguía parada mirando como quien se perdió en el tiempo, como recordando algo. Quizás ella estaba realmente intentando eso, recordar quien era él y que hacía ella en ese espacio adoptado como suyo. Por primera vez el joven decidió ir hacia la doncella, acariciar suavemente sus cabellos y besar sus frías y delicadas manos; por un momento le pareció que ella cambió el enfoque de sus luceros perdidos, ya no miraba la ventana, ahora lo miraba de frente, sus ojos se clavaron en los de él.
Para aquel mozuelo de ojos claros fue una emoción muy grande haber visto a la pequeña damisela mirarlo, parecía que por fin despertaría aunque sea un poco, pero inesperadamente ella comenzó a gritar y alejarse furiosa como quien ha sido herida de muerte.
El muchacho tuvo que irse, no quería importunarla más, había tenido suficientes emociones por ese día pensó, ya mañana será otro día, con suerte no recordará nada de lo sucedido y seguirá perdida en su nuevo mundo que se niega abandonar.


